La industria alimentaria cada vez es más auto exigente con sus estándares de calidad y seguridad alimentaria, se busca la elaboración de alimentos inocuos, seguros y de calidad. Sin embargo, en los últimos años, se ha ido popularizando un concepto que daña la imagen de la misma: FRAUDE ALIMENTARIO.

El Fraude Alimentario afecta a los consumidores, que se sienten engañados, pero también a las propias industrias alimentarias que pueden ser engañadas por sus proveedores o sentir la repercusión de este comportamiento deshonesto de algunos operadores.

En Testa ayudamos a las empresas a detectar el fraude alimentario y reducirlo. Además, por las exigencias de las nuevas versiones de los estándares IFS y BRC, trabajamos con las empresas alimentarias interesadas en obtener una certificación IFS o BRC y con aquellas ya certificadas, para gestionar y combatir el fraude alimentario.

 

Se denomina fraude alimentario al engaño deliberado a los consumidores o a cualquier agente de la cadena alimentaria. Esto se puede producir a través de la comercialización de alimentos que no cumplen aquello que alegan en su etiquetado o que infringen las exigencias legales. Está práctica totalmente deshonesta perjudica a los consumidores, pero también a la propia industria alimentaria que se ve afectada por el comportamiento inmoral de algunos operadores. Es importante destacar que todas aquellas prácticas calificadas como fraude alimentario no ponen en riesgo la salud de los consumidores, pero si dañan la confianza de los mismos en la industria alimentaria. 

Por desgracia, el fraude alimentario existe desde el momento en el que se empezaron a comercializar alimentos, no nos podemos olvidar que una de las prácticas más comunes desde tiempos inmemoriales consiste en la adición de agua al vino. Sin embargo, en los últimos años, se han producido varios casos bastante conocidos, como la presencia de carne de caballo en productos cárnicos que no debían contenerla.

TIPOS DE FRAUDES ALIMENTARIOS

Los engaños que se pueden encontrar en productos alimentarios se podrían claficar en varias categorías:

- Fraude relativo a la cantidad de alimento señalado en la etiqueta y la cantidad real del mismo que contiene un envase.

- Fraude respecto a la calidad organoléptica, tecnológica o nutricional del alimento

- Fraude en materia de identidad del alimento, sustituyendo algún componente del mismo o por otro no declarado en la etiqueta. En esta categoría se situaría la sustitución de carne de vacuno por carne de caballo.

- Fraude contra el estado de conservación de un alimento.

- Fraude relacionado con la pureza de un alimento, adicionándole al mismo aditivos, pesticidas o medicamentos no autorizados.

 

La gran mayoría de los fraudes alimentarios están relacionados con un etiquetado engañoso para el consumidor.

¿CÓMO SE LUCHA CONTRA EL FRAUDE ALIMENTARIO?

La Unión Europea es una de las zonas con mayor nivel de seguridad alimentaria del mundo. Las autoridades europeas y de cada país de la Unión Europea exigen y vigilan que la Industria Alimentaria sea capaz de seguir la trazabilidad de los productos que comercializan desde el campo o la granja hasta la mesa. La legislación europea en materia alimentaria también es minuciosa en cuanto a las exigencias establecidas para el correcto etiquetado de los alimentos, el control de la cantidad de los mismos, su composición, su calidad....

Pese a todos estos requisitos establecidos, se siguen produciendo fraudes que dañan la imagen de la industria alimentaria y contra los cuales quiere luchar la Unión Europea a través de una revisión de la legislación alimentaria basada, entre otras, en algunas medidas como un acortamiento en la cadena de suministro, un aumento de las penas por fraude alimentario o una mayor publicidad de los hechos para que el consumidor conozca de inmediato qué empresas han cometido actos fraudulentos.

Sin embargo, desde el propio sector alimentario también se lucha contra el fraude, como se evidencia en las últimas versiones de las normas BRC e IFS. Ambos estándares recogen requisitos encaminados a la reducción del fraude a través del control de los proveedores y las materias primas. 

Los consultores de Testa asesoramos y guiamos en la implantación de las normas IFS y BRC en la Industria Alimentaria, pero también llevamos a cabo acciones para ayudar a los operadores del sector a controlar el fraude alimentario a través de la asesoría de los consultores de Testa.